lunes, 30 de junio de 2014

Rosa En El Desierto 04 [FanFic]

Escrito por Engydragon
Traducción por Eleanor-Devil

ATENCIÓN: El final del capítulo contiene escenas +16

Tú serás solo mía…

El Sultán regresó después de una larga reunión en Eithya, el reinado de otro Sultán que conocía, para negocios que colocarían sus familias unidas.

Iba montado en su caballo blanco, seguido por sus guardias y escoltas. Al pasar el pueblo de Daya lo miraba admirado y deslumbrado por tal poder y riqueza.

El Sultán con sus profundos ojos verdes, miraba hacia frente, sin prestar atención a su pueblo, que con ojos doloridos lo miraba en la silla, orgulloso y descarado a caminar hacia su palacio de oro y lujo.

El turbante blanco le cubría la cabeza, mientras unos pocos pedazos de su cabello oscuro le caían en los lados de su cara…

Las puertas del palacio se abrieron y el Sultán entró en su reino.

Por la tarde, Sulfus caminaba por el jardín del palacio, cuando lo vio entrar.

El joven príncipe se detuvo.

Su rostro se hizo con aria aún más molesto, ahora tenía que lidiar con su padre…¡el hombre que siempre lo había odiado!

Sulfus dio un paso atrás para permitir que el grupo a caballo pasase. Trató de buscar la mirada de su padre, pero no fue necesario, porque sus profundos y brillantes ojos de su padre fueron más rápidos y lo habían dominado.

Él lo miró como si fuera culpable de algo o como si ya supiera lo que el príncipe había hecho de mal.

Sulfus, sin embargo, ya estaba acostumbrado a todo eso, pero pasar toda su vida con una persona que no siento nada, pero odio hacia él, no hacía nada más que endurecer el alma de tristeza. Debido a eso él agradecía de al menos tener un espíritu decidido y fuerte para soportar todo esto.

Sólo que ahora el problema no era sólo su padre, ¡sino también la joven ladra!

Sulfus lo vio alejarse hacia los establos, en su caballo blanco, seguido por sus guardias.

El sol estaba muy penetrante. Entrecerró los ojos y vio en las manos de su padre un pergamino con un sello familiar para él.

¿¡El sello de Eithya!?”

Sulfus no entendía. Nunca habían tenido buenas relaciones con ese reino…¿por qué entonces su padre dejaría el reino tan rápido, sin aviso previo de su salida, pero, sobre todo, con tan pocos guardias y escoltas?

Sacudió la cabeza y suspiró. Para que su padre le hablase de los asuntos de reino ¡tendría que esperar que muriese! Estaba seguro de que el Sultán le habría odiado para siempre…

Sulfus oyó un pregonar que provenía del otro lado de los establos.

Corrió al lugar y vio el elefante de la corte jugando con cubos llenos de agua. Con su trompa áspera, ella los cogía y se los ponía sobre si con el fin de aliviar el calor del día.

Sulfus le acercó amistoso: “¡Nala! ¡Hola! ¿Hace mucho calor verdad?”

El elefante casi inmediatamente le hizo un sonido de trompeta, luego dejó de lado uno de los cubos y tocó ligeramente a cabeza del príncipe para saludarlo. Sulfus la saludó de nuevo acariciándole su trompa.

¿Sabes quién ha vuelto?” dijo él con una voz molesta: “¡Mi padre!” concluyó mientras se aproximaba y acariciaba el lado de la pata delantera izquierda.

Ella pareció bufar por la frase de Sulfus. Él sonrió. Le gustaba mucho este animal, era siempre calma, serena y aunque era de tamaño grande nunca había tenido una actitud agresiva.

El príncipe también recordó como Nala había sido una parte muy importante de su infancia, e incluso hasta ahora lo era. Desde pequeño, cuando no podía ser consolado por Tante, Nala le había mostrado afecto…a pesar de que era un animal, parecía tener mucho más amor para dar que su padre. Había comprendido inmediatamente esto y Nala lo había adoptado como su hijo.

Sulfus estaba feliz, y durante mucho tiempo, cuando era niño, había pensado que Nala era la reencarnación de su madre.

Digamos, que no tener a su madre viva, y también nunca haberla conocido, muchas figuras femeninas en su infancia parecían madres para él…

Nala era también el animal real, elegida por la reina, y esto la hacía aún más importante en la vida de Sulfus.

Cada vez que la miraba en sus pequeños ojos negros, parecía que ella le decía: “Te quiero”

Nala puso su trompa en uno de los cubos restantes con agua y luego la sopló toda hacía el príncipe.

Sulfus no esperaba eso y dejó escapar un grito corto por el chorro de agua…

¡Oye! ¡Nala! ¡Me dejaste todo mojado!” murmuró mientras se daba cuenta de lo ¡empapado que estaba!

Nala puso la trompa en su cabeza, y pregonó de nuevo como que a reírse. Sulfus sonrió.

Tomó un trapo que estaba apoyado en un banco de madera y lo pasó por su cuerpo para secarse.

Luego Sulfus se dirigió hacia su cuarto, donde había previsto tomar un baño para limpiarse después de la ducha que le había dado Nala. Mientras eso, la noche se había levantado y en el palacio se podía ver todos los criados corriendo hacia arriba, abajo, aquí y allá, bajo las órdenes del Sultán, su padre…sentía que su presencia había despertado el clamor en el palacio. Los criados que volaban cerca, se inclinaban por corto tiempo para Sulfus en señal de respeto y él también inclinaba su cabeza, pero ellos ni se daban cuenta pues ya estaban escapando a obedecer a los órdenes del Sultán. Sulfus nunca había dado, y nunca quiso crear tal caos en el palacio, la paz era la cosa más preciosa y la salud en segundo y justo después venía el placer, sino también el respeto no se puede perder, ¡pero sólo para las personas que él creía que se lo merecían! A diferencia de su padre, (que ni siquiera mostraba respeto hacia su hijo) un monstruo con todos y con todo…ni siquiera su hijo parecía saber la razón por la que él era así, creía que él había sido siempre así…¡un monstruo! Tante, sin embargo siempre negó la teoría del príncipe y decía: “El mal que vez hoy, todavía no había establecido sus raíces traicioneras antes de que tu nacieras.”

Sulfus ponderaba estas palabras todos los días, ¡pero no podía creer que su padre podría haber tenido otra identidad que era el contrario de la que él mostraba ahora!

Negó con la cabeza, enojado.

Tante entró en la sala donde el gran caos iba y venía con los criados y tan pronto como vio a Sulfus, hizo una cara de preocupación, pero al mismo tiempo enojado que miraba en la cara del príncipe, este por su vez parecía un poco perplejo…

Se acercó rápidamente a través del pasillo, pero con cautela para no entrar en conflicto con cualquier otro criado. Tan pronto como llegó junto del príncipe dijo, con una voz baja pero en tono de reproche: “Sulfus, te he estado buscando por todo el palacio, ¿¡dónde has estado!? ¿¡Oh, qué te ha pasado!? ¡Pero no hay tiempo!”

Ella lo puso pronto detrás de ella y lo empujó hacía la dirección opuesta a la que el príncipe quería ir.

¿¡Tante, qué estás haciendo!?” preguntó Sulfus ¡un poco aturdido por tal empujón y fuerza de esta sagrada mujer!

Ella no respondió de inmediato, porque estaba demasiado ocupada a esquivarse de los otros criados que bloqueaban el pasillo, no le gustaba este ir y venir, pero no podía desobedecer a los órdenes del Sultán o entonces, tendría que pagar un precio muy alto y todos los sirvientes lo sabían muy bien. Ella estaba preocupada por esas chicas que fueron reclutadas como bailarinas…muchas en las manos del Sultán no tuvieron un buen final y ella recordaba muchos episodios, mientras que después de haber sido llamadas por él, lloraban y ni siquiera tenían el coraje de hablar. Ciertamente no tenían una invitación feliz, tal vez sólo para ellos, ¿pero qué podía ella hacer, una humilde niñera y sierva de su señor? Esperaba que al menos Sulfus no fuera como su padre, que sería mejor, porque como las cosas iban fuera del palacio, el reino necesitaba de un sultán con corazón sincero…

Pero como siempre decía, antes el Sultán era diferente de lo que era ahora, podía tener otras esposas, cientos de esposas…él tenía el poder, pero sólo una, la madre de Sulfus, ¡le había hechizado hasta el punto de sólo desearla!

Verdadero amor, verdadero amor”, repetía Tante cuando la Reina le consultaba (Tante, antes de la muerte de la Reina, era su más confiable sirviente), pensó que el amor duraría para siempre y en su lugar la muerte los separó y un gran surco de odio profundo hacía su hijo y el reino fue creado en el corazón del Sultán.

Cuanto más pensaba en ello, más la esperanza de que Sulfus, quién ella había cuidado con amor, podría convertirse en la salvación del reino, ¡crecía!

Llegaron delante de una gran puerta de madera de color rojo, decorado con piedras preciosas y adornos de oro que articulaban parcelas de plantas, floras y en el centro un gran sol con los rayos que acariciaban los de antes. Sulfus no podía dejar de reconocerla, a primera vista. El cuarto de los gobernantes de Daya, sus padres…

Era raro los momentos que Sulfus había puesto los pies allí sin correr el riesgo de ser visto por su padre. El Sultán lo quería lejos de allí. Miró la puerta y tocó las decoraciones de oro en la madera fría en contraste con la pintura roja.

La presencia de esta sala le dio una sensación extraña: lo intimidaba, pero también le hacía sentir bienvenido y aceptado por su familia…su madre había dado a luz allí y a veces parecía oler su perfume.

Se volvió hacia Tante: “¿Mi padre me llamó, verdad?” esto era más que una solicitud de confirmación, y Tante sabía que al mirar los ojos de su pequeña criatura, como si él estaba temblado con sólo pronunciar esas palabras.

Pero ella se apresuró a darle un sí con la cabeza y acarició su pelo negro azulado…

Suspiró sólo un segundo y, a continuación, empujó las puertas para entrar en la habitación.

Era una extraña sensación que sintió al entrar y tocar con los pies descalzos el mármol de la habitación. No estaba claro, las cortinas cubrían las ventanas y sólo unos pequeños rayos entraban, pero parecían a punto de morir y apagarse.

Sulfus miró a su alrededor, pero no vio a nadie, pero mientras tanto, se dio cuenta de algunas antorchas encendidas alrededor de la habitación que le ayudó a ver mejor en las sombras.

Para él, la habitación era grande, así que el príncipe se dio la vuelta, vio sólo una pequeña ventana que provenía de la puerta, que parecía ya una milla de distancia.

¿Padre me has llamado? ¿Qué quieres decirme?” esperaba que un día su padre también le respondía con amabilidad, aunque eso parecía una esperanza vana.

No oyó la respuesta, pero si dio cuenta de una forma cercana a una cama grande oscurecida por la oscuridad.

¡Por supuesto que te llamé! ¡Al contrario qué rayos estarías haciendo aquí!” la arrogancia se podía sentir en las palabras para el príncipe, que se volvió sombrío.

El Sultán dio unos pasos hacia Sulfus: “¿Bueno qué lio has hecho en este mes de mi ausencia?” hablaba como si lo supiera todo, y sin embargo, él no sabía nada pero el mal, pero era inútil discutir con quién no quiere escuchar otras versiones.

Pero el príncipe no le gustaba ser tratado como uno de sus servíos, y su rostro estaba contorsionado con una mueca: “¿Crees que ya he fallado? ¿Cómo puedes saber?”, “Te conozco bien, ¡sé los errores que has cometido!”

Entonces dime…”

¡Nunca dejes los criados descansar en primer lugar!”

Ellos no estaban descansando, ¡sólo estaban trabajando con más tranquilidad!”

¡Eso es lo que está mal, son inferiores a ti! ¿Pero tú no entiendes eso, verdad?”

Ya lo sé, pero…” se detuvo, pensando en Tante y en el resto de los criados y…esa esclava rubia que había salvado, Raf. Ellos siempre habían sido su familia, sin su madre y de haber ya perdido su padre, las únicas personas que podía y recibía afecto era de ellos! No podía considerarlos inferiores a él.

¿¡Pero, qué!?” preguntó con impaciencia el Sultán.

Sulfus se quedó en silencio por un momento, mirando, ahora, los ojos verdes de su padre lo miraba con solemnidad absoluta.

Tendría que decirle sobre la esclava, la que él había salvado…¿o tal vez no?

Tal vez si él lo dijera su padre se habría librado de ella de inmediato, ¡y si él le ocultaba sería aún peor! Por qué el príncipe se preocupaba tanto por ella, ¡ni siquiera él podía entenderlo! Sólo sabía que su corazón no quería perderla…él la quería con él, pero ¿y si su padre subiese de todo esto? Él sólo podía decirle que la quería como su bailarina personal, pero entre él y su padre había aire de contención cuando se tocaba en los esclavos. El Sultán, sin duda, querrá verla y luego decidiría si debía dejarla con él o no.

Sulfus no sabía qué decir…cerró los ojos.

El Sultán le miró con suspicacia y le preguntó: “¿Algún prisionero ha venido al palacio?”

Sulfus abrió los ojos debido a una punzada en el pecho. No podía mentirle.

Sólo uno…”

¿Quién?”

Un ladrón”

¿El ladrón que durante un tiempo ha estado causando problemas en nuestra ciudad?” la voz parecía un poco molesta.

Sí”, respondió el príncipe.

Bueno, ¿qué castigo le has dado?” la mirada del Sultán se hizo atento a lo que podría salir de la boca del príncipe.

Ella es muy buena a bailar…”

¿Es una ella?”

Sulfus permaneció en silencio, ¡pero dispuesto a desafiarlo a fin de poseerla!

¡La hice mi bailarina personal y tu no me la vas a llevar lejas de mi!” el príncipe atacó inmediatamente

El padre lo miró con malicia y se dio la vuelta para regresar al interior: “Como quieras…”

Sulfus se sorprendió.

¡Ahora puedes ir!” ordenó su padre sin mirarle

El príncipe salió lentamente, pero se sentía derrotado, su padre tenía algo en mente y no era capaz de descubrirlo. Quería decir que de alguna manera Raf le sería quitada de sus manos y que él no sería capaz de hacer nada para evitarlo…

Salió dando un portazo, mientras que el Sultán mostró una pequeña sonrisa siniestra cuando sintió la ira de su hijo.

Tan pronto como Tante lo vio salir del cuarto de esa manera después de la charla con su padre, no se atrevió a acercarse, sólo podría empeorar la situación que Sulfus estaba enfrentando con toda su profunda ira.

El príncipe soltó un fuerte grito de pura rabia y humillación, que resonó por todo el palacio, alterando la paz que hace unos días había morado ahí.

El príncipe si tuviera el poder, se quemaría el palacio y todo lo que había sido parte de su infancia con su inmensa ira, la riqueza ahora para él no tenía más valor y su corazón una vez más se encerró en ese horrible hielo y lacerante de odio que antes reinaba en su interior.

El mal había vuelto.

Nuestra pequeña bailarina por el contrario parecía estar tranquila y feliz y no parecía haber oído el grito de rabia del príncipe…demasiado lejos de sus pensamientos llenos de esperanza y de ingenuidad.

Tante le había permitido estar en libertad en el jardín frente a la habitación del príncipe y ella estaba feliz.

Se relajaba, saltaba como una niña feliz en las piedras redondeadas en estanque en el jardín que servían de puente para cruzarlo, le gustaba bajar con sus pequeños pies en el agua y subir en las rocas con velocidad y cada movimiento, esbozaba un pequeño movimiento de danza.

En ese jardín todo parecía tranquilo y acogedor para ella, tanto para permitir a sí misma de bailar con la música del viento moviendo las hojas de las palmeras.

Había pasado mucho tiempo desde que Raf había encontrado un lugar tan hermoso y amable con ella, pero en su corazón sabía que fuera de ese lugar, el mal del mundo le esperaba para la recibir con sus brazos helados. Pero en este momento no quería pensar en ello…se merecía un poco de paz.

Mirándolo, el jardín parecía inmenso, pero sólo era la gran variedad de plantas que le daban esa ilusión. Había paredes de ladrillo que bordeaban el jardín desde el exterior y esto no desagradaba a Raf.

Saltó en la última piedra y llegó al otro lado del charco; saltó en la hierba con rostro mirando el cielo, ríe feliz mientras el sol le acariciaba su rostro.

Sus ojos azules brillaban como nunca antes, y su corazón latía de felicidad…estaban jubilosos tal vez porque esta vez se sentía verdaderamente libre, aunque fuera por breves momentos. Libre de la pobreza, de ser una ladra o una esclava o de su amo, el príncipe.

Estos pensamientos vinieron poco después de que una nube había ocultado el sol por encima de ella. La sombra cayó sobre su cara y ella decidió levantarse, empezando de nuevo su juego.

Sulfus entró en la habitación enfadado, sí, pero trató de no quedarse aún más enojado, porque sabía que de esta manera nunca conseguiría lo que quería, hasta si eso lo roía el alma. La incapacidad de ganar, de vengarse de su padre acerca de todo lo que había hecho desde su nacimiento, ¡estaba molesto y frustrado de una manera enorme que sentía odio por casi todo!

No había otra manera de curarse menos estar solo…
Entrando, se sentó en la cama grande y luego se dejó caer sobre ella. Se acurrucó en sí mismo hacia su izquierda y tocó el pecho, para calmarse el corazón que latía con furia debido a su ira…sus ojos se cerraron y sus manos se convirtieron en puños.

Mientras trataba de calmar su alma impregnada de odio amargo, él comenzó a sentir culpa. Pero no entendía por qué tenía que sentirlo, ¡ya que sólo fue víctima de las acciones de su padre! No sabía si su padre los sentía o incluso si tenía un corazón, o como muchos lo llaman…¡una consciencia!

Cuanto más lo pensaba, más nerviosa se ponía. ¡No era él quién estaba equivocado!

Si sólo su madre hubiera estado allí, tal vez las cosas habrían sido diferentes, pero ella no estaba y él era el único culpable…y tal vez eso era cierto.

Yo maté mi madre’ pensó ‘¡Soy un asesino!’

Sólo pensar en ello, su boca se abrió y dejó escapar un grito atragantado y calmo, pero expresó todo su dolor por lo que él era y lo que había hecho. Su rostro se torció y derramó lágrimas amargas que caían por las pálidas mejillas del príncipe, mientras trataba de secarlas…

Es mi culpa que mi madre murió, ¡mi culpa!’ y con un movimiento repentino tomó la cabeza entre sus manos, ya que temblaban con desesperación.

Con un movimiento rápido, se levantó y se puso de rodillas en la cama suave.

Una segunda punzada de dolor llegó, y su boca abierta trató de gritar y de liberarlo del dolor, pero el grito se detuvo en su garganta debido a sus sollozos, mientras que un golpe directo en el pecho lo sobresaltó con dolor.

Sulfus se agachó y apoyó su cara en la cama; dejó que las últimas lágrimas de dolor y agitación cayesen.

La ira y la culpa eran todavía capaces de prevalecerlo…

Volvió la cabeza que aún estaba descansando en la cama y la vio desde la ventana grande en su pequeño jardín, una figura que se movía con gracia y belleza.

Sulfus se acercó con cautela, no quería ser visto ni asustarla…las cortinas en la ventana se movieron por la ligera brisa y se alejaron de la vista del príncipe, que estaba encantado con lo que vio.

Raf bailaba con toda su gracia, agilidad, belleza y sensualidad como nunca lo hizo antes y Sulfus todavía se quedó mirando como si fuera una criatura mágica maravillosa…

Ella parecía flotar en el aire y bailaba con todas esas piruetas elegantes, sus piernas delgadas y delicadas se movían con agilidad y los brazos levantados hacia el cielo parecían expresar palabras silenciosas.

Muchos movimientos burlaban el alma de Sulfus, que atento no perdía uno solo, y sus ojos brillaban de una manera extraña…

Raf no se dio cuenta del príncipe y siguió bailando sin preocupaciones en el jardín.

¡Cómo quería tener su cuerpo en sus brazos y saborearlo toda la noche! Los ojos de Sulfus se volvieron más sombríos.

Algunos movimientos hicieron el príncipe estremecer de placer y ya empezaba a sentir el calor invadiendo su cuerpo.

Decidió mirar hacia otro lado por un momento…se levantó y caminó hacia la bañera que estaba en la habitación.

Echó un último vistazo a esa criatura celestial y sensual, y luego empezó a desvestirse.

Sulfus sintió sus manos a temblar y también todo su cuerpo, mientras observaba el cuerpo de Raf a moverse en la danza.

Trató de recuperar el control y desviando su mirada, se metió dentro de la bañera.

El agua estaba fría. Justo lo que necesitaba para satisfacer sus ánimos calientes.

Ahora, sin embargo, se sintió aún más extraño…estaba en una terrible tormenta y, al mismo tiempo en un hermoso día de primavera.

Sulfus tocó su pecho.

Volvió la cabeza para ver a su bailarina y sonrió, tal vez una sonrisa feliz, pero sus ojos se oponían al significado de esa sonrisa. ¡Ellos brillaban con deseo loco!

Entonces recordó algo: sabía que esta esclava causaba algo extraño en su mente y se le dio la tarea de averiguarlo…

Bueno, tal vez ese era el momento…

Desvió la mirada y dejó caer su cabeza en el agua, pensando un poco más. Pronto regresó a la superficie para respirar.

Luego se estiró la cabeza hacia atrás, suspirando relajado. Luego dejó escapar una pequeña risa, ¡pero parecía durar una eternidad!

Raf oyó y con miedo se volvió hacia la ventana. Vio la cabeza y los hombros del príncipe descansando sobre el borde de la bañera. ¿¡Hace cuánto tiempo estaba allí!? ¿¡La había visto bailar!? ¿¡Tal vez la castigaría porque estaba bailando en su jardín!? ¿¡La azotaría!? ¿¡Tal vez la decapitaría finalmente!?

El resto de los pensamientos de Raf, fueron destruidos con la llegada de las preguntas atormentadas y con su violenta llegada, ¡parecían haber eclipsado todo los pensamientos felices en la miente de la joven!

Sulfus ya no oía los pasos de Raf y se dio cuenta que había parado o más que ella ya lo habría visto, pero no importaba mucho, porque tenía algo en mente para ella.

Él sonrió de nuevo y volvió lentamente la cabeza, cruzando sus ojos con Raf, por detrás de la ventana. Estaba asustada y no se movió mientras lo miraba, mientras él la miraba con esa mirada sensual en su rostro.

Raf cruzó el fuego en los ojos del príncipe, intenso, que la quemó, pero parecía extraño esta vez…no percibía nada pero frialdad.

Él soltó otra carcajada y volvió la cabeza. Raf, no entendía por qué se reía, parecía estar burlándose de ella y por eso se acercó más a la ventana y tocó el cristal un poco embotado. Abrió las cortinas y miró con curiosidad el príncipe.

No entendía, pero ese hombre la atrapaba y ella no podía dejar de mirarlo.

A menudo él la miró y ella también, y eso se prolongó durante unos minutos…

Luego, después de haber tomado una decisión, se levantó de la bañera, desnudo y miró de nuevo a Raf, que sonrojada cubrió los ojos con inocencia. Él se echó a reír y se acercó a la ventana.

Tan pronto como volvió a abrirlos, se encontró frente a ese hermoso Dios, puro e inocente y sus ojos topacio, invadieron su alma, y la invitó a entrar con él.

Ella estaba encantada y no se dio cuenta de que Sulfus había abierto la ventana.

Pero tan pronto como sintió una mano tocándole el brazo derecho, ella se apartó rápidamente, pero el príncipe no estaba sorprendido, de hecho, se había imaginado eso. Decidió regresar, mientras que Raf parecía hipnotizada por su físico increíble…su espalda era tan compacta y musculosa, hombros grandes, la cintura estrecha hicieron sus ojos inmediatamente mirar directamente a los glúteos perfectos y cuadrados y luego vinieron las piernas fuertes y largas. Raf se volvió completamente roja y sintió también la invasión de un antiguo fuego de pasión.

Él fingió no verla y se acercó a la cama donde se sentó y observó Raf, con una mirada de invitación que se burlaba de la joven bailarina, que de vez en cuando miraba hacia abajo para no mirarlo y para no despertar sospechas de interés para el cuerpo del príncipe, eso le podría no agradar. Pero por el contrario, quería los ojos azules de Raf a mirarlo. Él la quería allí con él, pero Raf no quería, tenía miedo de que pasara como aquella noche en lo espectáculo en ese lugar sucio.

Siendo desnudada contra su voluntad y luego…ser utilizada para necesidades perversas, ¡era una sensación indescriptible!

Sulfus desvió la mirada de nuevo y así lo hizo ella.

Raf ya no podía entender lo que el príncipe quería de ella, trató de llevársela, pero Raf había rechazado la invitación y él se había ido, pero ahora le daba miradas de broma y atractivas, incontestables al corazón de la joven, por lo que se sometió una después de otra.

Se imaginó que el príncipe había estado con otras esclavas y que había tenido placer, pero ella no era así y tenía miedo, mucho miedo.

Pero tal vez si ella no lo hizo, él le habría obligado y eso la preocupaba.

Sulfus estaba aún húmedo, por lo que tomó una toalla que estaba cerca de la cama y comenzó a secarse lentamente.

Raf volvió al juego de miradas, pero se detuvo en la toalla blanca que acariciaba el pecho bien tallado del príncipe.

Luego él se fue hasta el cuello, los hombros, otra vez el pecho, los abdominales y luego la parte inferior del abdomen y Sulfus entonces, notó como Raf parecía interesada en todo, hasta al miembro, el punto focal donde Raf apartó la mirada y se sonrojó como si había visto algo. Terminó de secarse.

Ella sintió su corazón explotar en su garganta, ¿¡será que ahora iría entrar y ser suya!? Su virginidad se había perdido hace mucho tiempo, ¡pero él la estaba tentando tanto!

Quería probar esos labios en un beso, tal vez para una mortal como ella podría ser fatal, pero estaba segura de que sería más que todo intenso y apasionado.

Se frotó los labios con el dedo índice, que se estremeció y sintió que su cuerpo se estaba poniendo rígido y estremecía de placer, tan pronto como Sulfus se levantó de nuevo y de nuevo sus ojos se encontraron con los de la joven que estaba de rodillas delante de la ventana. Sólo que, la mirada de Sulfus ahora era diferente.

Raf se dio cuenta de que esta vez el príncipe no dudaría en tomarla y hacerla suya, y por eso ella envolvió los brazos alrededor de sí misma, preocupada y ansiosa por saber lo que pasaría.

Ella tenía miedo de lo que podía hacerle, pero ardía intensamente por saber cómo el príncipe empezaría todo…lo había entendió desde la primera mirada, que la deseaba, desde que había entrado en su habitación y había empezado el largo juego, donde naturalmente, Raf había sido abrumada por la mirada hipnótica de Sulfus, que ahora bella y sensual, la había ordenado de levantarse, simplemente mirándola y ella en silencio lo hizo.

Él sonrió lo que pareció extraño para Raf, mientras con sus dedos rozó su mejilla. La trajo más cerca de él, pero Raf tropezó en un escalón que separaba el jardín y la habitación y cayó sobre el pecho desnudo del príncipe.

No quería levantar la mirada debido a la vergüenza y se apoyó en él, pero la verdad era que, le gustaba.

Rápidamente él le agarró la espalda y la cintura con sus brazos; sus labios estaban cerca de su hombro derecho y frágil. Él la besó, la besó una y otra vez…eran besos lentos e intensos en la piel de la joven Raf y ella se estremecía con cada uno.

Raf levantó lentamente la cabeza, sosteniéndolo ligeramente hacía atrás, relajada y temblando con pequeños escalofríos causados por los besos del príncipe.

Él levantó la cabeza y tocando la barbilla de Raf con su mejilla izquierda, empezó a besar el cuello de la joven repetidamente que gimió en voz baja para no interrumpir el placer.

Pero, de repente, Sulfus la soltó y Raf se quedó frustrada e incrédula. ¿Había hecho algo de mal por accidente? ¿Tal vez ella no era lo que él esperaba?

Él no se dio la vuelta, pero cerró la ventana con precaución y descorrió las cortinas.

Te he visto bailando…” dijo. Los rayos de la luna delineaban sus músculos lo que lo hizo lucir aún más bello que antes, él realmente parecía un Dios fascinante y poderoso, que con una solo mirada te podía someter a su voluntad.

Raf no entendió, porque ella se quedó allí mirando Sulfus.

en mi jardín” volvió la cabeza y señalo con su mirada.

Raf tenía miedo de que él estuviera enojado con ella porque sólo Tante le había accedido a dejarla al aire libre. “¿Desea que baile para usted?” preguntó con una voz débil y frágil.

Ella quería que su mirada seductora volviese a ser la misma que antes y que él continuase a besarla, pero ahora todo lo que había sucedido sólo parecía una ilusión.

Se acercó a ella de nuevo: “No, pero quiero que te entregues a mí esta noche”. Su voz se hizo tan seductora y atractiva, que Raf ni siquiera podía responder, porque ella rápidamente se vio atrapada en los brazos del príncipe, que la hizo tumbarse en la grande cama.

Tan pronto como Raf tocó la cama con la espalda, se quedó sin aliento debido a los escalofríos mezclados entre el placer y el miedo.

Los ojos de Sulfus nunca habían estado tan cerca y tan hermosos, hasta ahora y Raf los contemplaba con codicia.

El príncipe comenzó a arrastrarse sobre ella y comenzó a besarle el cuello apasionadamente. Raf no esperaba eso y se quedó sin aliento al sentir los labios de Sulfus besándola.

Entonces sintió una mano del príncipe tocando su pierna y en ese momento Raf comenzó a jadear.

Después de unos momentos Sulfus se levantó y decidió quitarle el sujetador azul de Raf y con velocidad y entusiasmo hizo que cayese de la cama, mostrando los pechos de la joven, que instintivamente con las manos los cubrió con vergüenza.

Raf se retiró sobre sí misma “Yo n-no quiero…”, “¡Cállate!” le gritó Sulfus con enojo.

Raf se puso repentinamente asustada, ¿por qué ahora se había puesto tan enojado? La estaba asustando ahora.

Empezó a besarla hasta que se tiró sobre la chica que dejó escapar un pequeño gemido entre el placer y el miedo, ¡que en su mente crecía y crecía!

Sulfus continuó y no quería detenerse, luego con una mano, tomó el pecho derecho de Raf pero ella lo bloqueó en el momento, lo intentó de nuevo en el otro pecho, pero ella lo bloqueó.

¿¡Por qué!?” preguntó Sulfus frustrado y irritado.

Ni siquiera sabía porque estaba tan enojado, ¿tal vez la frustración de la derrota contra su padre? Tal vez estaba tan enojado por perder Raf para su padre, ¿que a toda costa quería hacerla suya?

Cerró los ojos y volvió la cabeza, para no mirar el rostro de la pobre Raf, que seguramente estaba muerta de miedo. Ella se había entregado a él, la había visto hacerlo, y en su lugar él la estaba maltratando…

Pero él la quería, tanto, que la quería con toda la fuerza de su cuerpo.

Raf, se levantó un poco de la posición donde estaba hasta ahora y trató de tener un contacto con los ojos del príncipe.

Sulfus ya había dormido con otras esclavas para satisfacer su proprio placer y pesado o no, nunca había importado para él, ellas tenían que satisfacer sus deseos y hacerle disfrutar. Pero entonces por qué con Raf, temía asustarla o lastimarla? Esto lo hacía furioso con ciertos sentimientos confusos y vacilantes; ¡no quería sentirlos! Volvió a mirar a la bailarina, cuyo rostro estaba frente a él, asustado, pero también ansioso por ver lo que estaba sucediendo en el alma del príncipe, que la miraba en sus ojos, luego puso su mirada en el pecho descubierto de Raf.

Sus ojos miraban el inmenso azul de los de la chica y se iluminaron con deseo. Su rostro se acercó a los labios de Raf y rápido sus labios se tocaron en un beso profundo y apasionado.

Mientras tanto, Sulfus bloqueó los brazos de Raf, que sentía escalofríos de miedo mezclados con placer recorriendo su cuerpo, hasta su bajo vientre, pero hasta si lo quisiera, no podía hacerlo, no tenía tal permisión.

¿¡Qué pasaría si alguien llegase a saber lo que estaba pasando!?

¡Cállate!’ esa palabra resonó en la mente de la pobre Raf y cuanto más se acordaba de la voz airada del príncipe, más sentía el miedo invadir su mente apenas el beso terminó.

Entonces se recordó de los malos recuerdos y visiones de cuando tenía 15 años, había sido violada por el grupo de hombres en la noche de ese maldito espectáculo y ¡ella no podía dejar pensar en lo mismo en ese momento!

¡Por favor, déjeme ir!” gritó Raf, ahora en el topo del miedo e intentó furiosamente liberar sus brazos de los del príncipe.

Sulfus la oyó y se retiró inmediatamente y salió de la cama. Estaba cansado para continuar, no quería hacerle daño y tenía demasiados pensamientos en su cabeza y unas ganas locas de destruir todo lo que encontraba delante de sí, pero hizo un último esfuerzo y con una voz contenida, dijo: “Sal de la habitación…”

Raf lo miró con temor e incredulidad y lentamente se levantó de la cama, tambaleándose y temblando…”¡Rápido!” ese orden sobresaltó el corazón de la joven, que rápidamente tomó el pedazo de ropa y salió de la habitación, comenzando a llorar.

Sulfus la oyó, pero trató de ignorarla.

Esos sentimientos que le preocupaban cuando estaba con ella, estaban de vuelta, pero esta no era la verdadera solución para enfrentarlos. No le gustaba hacer daño a las personas, pero cuando estaba enojado se le ocurría de forma natural, porque quería que los que estaban junto a él, sintiesen lo mismo.

Ambos, tenían cosas dónde encontrar comodidad y para encontrar una solución, pero el de hoy, se puede decir que ha fracasado e incluso si en esa cama, habían estado tan cerca de tocarse, habían estado lejos con sus sentimientos y mente. Sulfus y Raf, entendieron inmediatamente que ir de esa manera durante toda la noche no sería la solución, pero también entendieron que la distancia entre uno y otro nunca podía acontecer, porque si ella escapase, él le habría buscado y si él la ignorase, ella no lo abandonaría.

Este juego que tenían desde la primera mirada, y que se habían vuelto parte de ello sin darse cuenta, los confundía y los hacía, poco a poco, descubrir uno al otro, con el riesgo sin embargo de permanecer con la boca seca…

Sulfus se dejó caer sobre la cama, sin vestirse, ya no le importaba más, porque le esperaba una noche de insomnio y lleno de pensamientos. Entre ellos no pudo evitar que surgiese la frase ‘¡Tú serás solo mía…Raf!’

La joven regresó a su habitación, donde en los primeros meses había sido segregada y allí encontró Saama, pero no dijo nada acerca de lo que había pasado…   


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Hola a todos, ¡espero que os guste el capítulo! Yo y Engydragon os pedimos que dejen un comentario con vuestra opinión sobre el capítulo. ¿Qué os parece el padre de Sulfus? ¿Qué creéis que está planeando?

8 comentarios:

  1. ¡Ah! ajahdjenekfnf
    ¡Es perfecto!!!

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  2. me ha gustado, y creo que el padre violará a Raf, o algo por el estilo

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  3. me ha gustado, y yo creo que el padre de sulfus le hará algo muy feo a raf

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  4. Yo creo que el padre de sulfús matará a Raf después de hacerle algo horrible naturalmente :-( muy feo por su parte
    Xao(^_-)

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  5. Me ha encantado, para cuando el próximo??
    Quiero decir: Tienes más o menos una fecha cercana a la publicación???
    Besis
    Raf2001

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  6. Me encanto tu capitulo es espectacular

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  7. me encantoooo!!!! aunque por la fecha, ira a continuar? :(
    me gusto mucho, y eso que recientemente vi la serie

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