jueves, 6 de marzo de 2014

Rosa En El Desierto 03 [FanFic]

Hola a todos, hoy subo yo el nuevo capitulo de Rosa en el desierto de Eleanor-Devil. espero que os guste. espero subir yo el proximo cap de Destino Las Vegas mañana.




Escrito por: Engydragon
Traducción por: Eleanor_Devil
ADVERTENCIA: ¡Este capítulo tiene una escena un poco más sensual! +18

Rosa en el Desierto

Capítulo 3 – Danza para el Príncipe
Tante se encargó de Raf, día y noche, cuando podía, pero el príncipe aún no había solicitado la presencia de la bailarina.
Raf estaba inmóvil en una cama de madera, cubierta con un colchón y una manta roja suave. Estaba mirando el suelo, no podía creer en lo que había sucedido. No se lo podía creer…
No conseguía entender si debería sentirse feliz por estar viva o aterrorizada, porque no sabía aun lo que el príncipe estaba reservando para ella.
Tocó nerviosamente el bordado del vestido que se le habían puesto. Era de seda azul, bordado en oro y plata.
Tante le hizo usar joyería y brazaletes preciosos, cosas con las cuales, ella estaba más que sorpresa, nunca les había usado, pero les había visto en otras mujeres, ¡y con ellos se veían muy hermosas! Ni siquiera cruzó su mente robarlas, nunca le habrían servido para darle de comer o para vivir mejor, pero sobre todo robar era una cosa de verdaderos cobardes, pero no si era necesario hacerlo para vivir…
Tante había sido muy amable con ella, a pesar de que Raf, no pronunció una palabra todo el tiempo. Su corazón estaba plagado de pensamientos constantes.
Todavía podía sentir la mirada del príncipe. Sentía el calor recorriéndole por su cuerpo, temblando de placer, pero ¿por qué?
No entendía y no quería pensarlo, ahora no quería ver al príncipe, después de la tormenta de nieve que le había causado en su alma, pero tenía que estarle agradecida, después de todo la había perdonado.
Pero ahora, se había convertido en su esclava, por eso su vida ahora estaba en las manos del príncipe, y sólo por un error insignificante, ¡él se lo quitaría!
Raf cayó al suelo por la desesperación. Se arrodilló y desesperada puso las manos en su rostro bañado en lágrimas.
-¡Oh madre! ¿¡Qué me va a pasar ahora!? ¡Por qué no sigues aquí conmigo para me aconsejar!- gritó desesperada, mientras trataba de limpiar sí misma con las manos mojadas.
Su madre había un consuelo para ella en todos estos años, siempre le sentía cerca, sentía que de alguna manera ella le hablaba, le aconsejaba, pero ahora más que nunca se sentía sola. ¿¡Su madre le había abandonado!?
Ya no se sentía con ella, desde que había llegado al palacio. Justo ahora que tenía una necesidad aún mayor.
“Vamos mi niña, un esfuerzo más, no te preocupes, estoy aquí…”
-¡Ya no te puedo oír! ¿¡Dónde estás!?-
Raf estaba ahora tirada en el suelo de la habitación, estaba aterrorizada, su aliento le hacía doler el pecho…
Cómo ella quería tener una señal, hasta una insignificante, pero que le ayudase a seguir en frente…
En ese momento Tante entró en la habitación.
-Oh, ¿¡pero que te ha pasado!?- la mujer se inclinó hacia ella y tomando sus manos, la levantó.
La vio llorando y por un momento sintió un profundo sentimiento de tristeza, no sólo en la joven, pero también en la habitación…
-¿Por qué estás llorando?- le preguntó suavemente, mientras con su vestido le limpiaba el rostro.
Raf no respondió de inmediato, apenas abrió su boca para gemir alguna tristeza, pero tocó con sus manos un de Tante. Eran suaves y blandas, pero delgadas. Le recordaban las de su madre, las que le abrazaban y le confortaban.
Tante continuó hablando, con una voz suave y angelical. Raf escuchó y poco a poco se calmó, confortada por esas palabras.
Raf la miró en los ojos. Tante también lo hizo.
La mujer percibió como la joven se sentía, asustada, perdida y sola.  –Te sientes sola, ¿no es así?- le preguntó Tante de nuevo.
Raf asintió.
-Estoy aquí, no estarás sola-
-G-Gracias-respondió en voz baja Raf pero sin levantar la mirada. Estaba tan poco acostumbrada a decir esa palabra que creía de haber perdido la capacidad de hacerlo.
Tante sonrió. Sabía que ella no era una mala chica…
-Ahora levántate querida, o te vas a arruinar el vestido- dijo rápidamente Tante mientras sonreía. Raf lo hizo, pero volvió a sentarse en la cama.
Tante arregló algunos paños y mantas que estaban en la habitación: -¡Oh, qué desastre! ¡Esas otras sólo me dan trabajo!- resopló la mujer, mientras Raf le miraba.
En la habitación también se encontraba una bañera de mármol, de tamaño modesto, Tante rápidamente lo llenó.
-Querida, ven, el príncipe ha solicitado tu presencia esta tarde, él quiere que estés perfecta para tu primer encuentro con él-
Raf sintió como si le hubieran golpeado en el corazón “E-El príncipe ha solicitado mi presencia?”
No, ¡no podía encontrarse con él! ¡Tenía miedo, mucho miedo!
Sin siquiera darse cuenta de eso, Tante le tomó la mano and la llevó cerca de la bañera caliente.
La ayudó a desnudarse y a sumergir en el agua.
Tal vez sería bueno para relajarse un poco, pero su corazón no dejaba de latir rápido y sus pensamientos estaban a merced de la tormenta que los ojos, la mirada, el rostro del príncipe habían provocado la primera vez que había estado en su presencia.
Tante se acercó a la chica y vio las cicatrices de su esbelta espalda.
-Debe haber sido una vida dura ahí fuera ¿verdad?- preguntó Tante con una voz un poco triste al recordar su vida pasada.
Raf, frotó ligeramente su espalda y asintió con la cabeza…no quería recordarlo.
-Vamos, ya basta de recuerdos, vamos a lavarte de una vez, querida- le aseguró, Tante, con una dulce voz
Raf permaneció acurrucada en un rincón de la bañera, tratando de sobrevivir una vez más a la tormenta…

Sulfus acababa de entrar en la sala de oro del palacio. La decoración en sí con paredes decoradas con objetos de oro y piedras preciosas adornaban el espacio y daban el nombre a la sala.
Todo dentro de él brillaba y resplandecían con la luz del sol…
El suelo de mármol blanco entonces reflejaba la imagen del hermoso techo adornado, oro hasta el marco sostenida por arcos con motivos de plata y oro alternado.
En el centro del piso de mármol estaba representado un gran sol, que con sus rayos se expandía por toda la habitación.
Sulfus caminó lentamente admirando la habitación, era siempre agradable mirar a toda su gloria cada vez que entraba. Esperándole en el lado de la habitación estaban sus tres sirvientes más fieles, incluyendo Tante, su niñera.
Ella le sonrió y él le devolvió la sonrisa.
Todos estaban alrededor de un sofá rojo-púrpura largo, ¡también este decorado con oro! Mientras tanto, dos sirvientes estaban sosteniendo dos grandes palos con grandes plumas en el topo que comenzaron a moverse tan pronto como Sulfus se acostó en el sofá.
Tante lo miró: -¿Tienes hambre mi príncipe?-
Sulfus la miró pensativo: -Quiero estas uvas deliciosas…¡por lo menos van a hacer que este dolor de cabeza desaparezca!- se apresuró a decir el príncipe, mientras se quitaba la chaqueta negra, quedando con el torso desnudo.
Se sentía sudoroso, ¡el calor infernal del verano lo estaba matando!
Se frotó la frente y con un gesto pidió a Tante un paño que tenía entre sus manos.  Ella se lo entregó y él la frotó por el cuello, desciendo por el pecho…estaba completamente sudado.
-¡Un poco más de fuerza! ¡Me estoy muriendo de calor!- regañó amargamente las dos sirvientes que le avivaban.
Sulfus jadeaba, ¡era posible que hoy sintiera todo este calor! Él tenía que distraerse…
Se le vino a la mente el ladrón cuya vida había salvado…ella sabía bailar, le había mostrado ¡y no era nada mala!
Sulfus fue invadido por un extraño impulso de volver a examinar todos esos movimientos bellos y elegantes de la joven. Tal vez no hubiera sido de todo mal dejarla con vida.
Volvió a mirar Tante: -¡Quiero un espectáculo para satisfacer mi aburrimiento!-
Tante supo de inmediato que el príncipe quería poner a la prueba a la chica y bajó la cabeza como una reverencia y permisión, se trasladó hacia la gran puerta, detrás de la cual esperaban tres bailarines incluidos Raf.
Raf tenía miedo, sentía que su corazón casi salía por su pecho. Se sentía desnuda e indefensa, todavía recordaba la mirada del príncipe en sí misma.
Un velo de color azul pálido se le cubría la cara, por debajo de la nariz, llevaba vestido un sujetador azul, muy decorado y con una falda azul claro que cubría lo suficiente…su pelo había sido atrapado en una coleta baja y tenía entre sus manos un fino paño también azul.
Se frotó la piel y no creo que alguna vez la había sentido tan limpia y fragante. Tenía el cabello sedoso y brillante, como los rayos del sol en una hermosa mañana…finalmente pudo admirar en todo su esplendor.
Ella tocó con sus dedos finos y largos, una joya en forma de lágrima que caía de la frente, atada por un hilo de plata que rodeaba su cabeza.
Ella sintió un par de gotas de sudor cayendo por su frente, demasiada tensión, demasiado miedo de cometer errores ¡y de asumir riesgos de nuevo! Su madre la había abandonado y ella estaba desesperada…
Otra bailarina junto a ella le puso la mano en el hombro: -No te preocupes, todo va a estar bien…-dijo ella.
Era alta, delgada, tenía la piel color canela y sus ojos verde esmeralda se destacaban del velo azul que la cubría.
Su cabello oscuro le caía sobre los hombros adornados con un par de gotas de oro.
Su cara era redonda y suave, y sus ojos se habían capturado de inmediato la confianza de Raf, que de alguna manera ella parecía conocer por algún tiempo.
-¿Cómo lo sabes?- le preguntó con voz débil Raf, casi con ganas de apoyarse en ella para no desmayar.
-No lo sé, estoy segura.- le dio la sonrisa más hermosa que Raf había visto. Este infundía coraje, pero sintió los pasos de Tante procedentes de detrás de la puerta, y sintió los escalofríos de terror a moverse de nuevo en su cuerpo.
“¡Vas a bailar para mí!”
¡Aún podía recordar cada palabra del príncipe y constantemente sentía su mirada en ella!
Tante llegó y abrió lentamente la puerta que separaba a las bailarinas de la sala, donde se exhibirían.
-Vamos chicas, ¡no hagáis el príncipe esperar!- dijo Tante apuntando para que ellas fueran rápido para dentro de la sala de oro donde Sulfus, acostado y relajado esperaba para verlas.
Las bailarinas entraron en la sala, corriendo con elegancia y Raf de nuevo sintió el frío tacto del mármol, en sus pies descalzos. Eso la hizo retroceder.
Las tres bailarinas se movieron hacia el centro de esa maravillosa habitación, y se sintieron privilegiadas por hacer su performance en esa magnífica habitación…de lo que oyeron por ahí, sólo pocos tuvieron la oportunidad de poder entrar.
Raf estaba desconcertada por tanta riqueza, sabía que el Sultán tenía mucho lujo y oro, ¡pero su imaginación nunca pensó que podía tener mucho más!
Ella vio el príncipe acostado como un dios en su nube para admirarlas, mortales comunes, ¡bailando para él!
Sulfus no quitó su mirada de la bailarina con el pelo largo de oro, y casi quedó deslumbrado por la forma como de las cenizas, esta belleza era capaz de florecer!
“Ahí está mi pequeña rosa…¡encántame de nuevo con tu danza!” pensó mientras las tres bailarinas se cerraron como un capullo en Saama, la joven de los ojos esmeralda.
Antes de empezar a bailar, llegaron dos músicos que acompañaron a los movimientos de las jóvenes con sus notas musicales.
Esos brazos y esas manos, hicieron movimientos suaves, ¡como si el capullo se abriera a la luz y mostraba todo su esplendor!
Las tres chicas se dividieron, pero no demasiado lejos, ya que después de unos pasos se encontraron o cambiaban, con movimientos ágiles, de lugares.
Los ojos de Sulfus eran sólo para esa chica, ¡esa ladrona! Sí, ella…más que cualquiera otra cosa, ¡su cuerpo!
Raf, bailó sin tratar de mirar o tocar la mirada del príncipe, pero él parecía interesado en otra cosa…ella vio esa mirada seria, pero al mismo tiempo ¡con ganas de tocarla y tenerla en sus brazos como una presa!
Sólo de pensar en ello, Raf se ruborizó y empezó a perderse en esos pensamientos, casi olvidando sus pasos…pero Saama le tocó durante la danza y Raf se recuperó de sus pensamientos.
Tenía que agradecer a Saama por no haber perdido la concentración, pero no se sentía muy bien y esto la hizo sentirse muy mal, ¡ni siquiera sabía cómo podía seguir!
Continuaron por lo menos un cuarto de hora, hasta que el príncipe levantó la mano izquierda, pidiendo que se detuvieran tanto las bailarinas como los músicos…
Todos se detuvieron, pero Sulfus, tomó un manojo de uvas y lentamente se comió una uva…el baile era de su agrado, pero algo andaba mal.
El jugo de la uva bromeó con su boca y por veces tomaba otra, del plato que estaba colocado a su lado. Él estaba meditando…quería tener un poco de diversión, ¡pero el baile no era todavía suficiente!
Algo faltaba para satisfacerlo, ¡¿pero qué?!
Comió otra uva.
Las bailarinas lo vieron comer, acostado en el sofá púrpura hermoso y cómodo.
Comió otra uva.
Sulfus se quedó pensativo y la mirada que se mostraba en su cara, hizo las tres bailarinas preocuparse, sobre todo Raf que todavía jadeaba tras el largo baile…¡y del miedo!
-Yo quiero estar solo…-
Comió otra uva.
-¡Con ella!- señaló la rubia vestida de azul, su rosa en el desierto…
Sonrió con picardía, su rostro oscurecido por las plumas que los dos sirvientes movían hacia él.
Raf, tuvo un momento de pánico y sus piernas temblaran. Se habría caído al suelo, pero Saama la tomó por el brazo: -Todo estará bien, mi amiga- trató de ocultar un ligero toque de preocupación en su voz…
Los sirvientes, músicos y bailarinas salieron de la habitación de oro.
Ahora el calor era menos insistente y Sulfus continuaba a mirar a Raf con sus ojos topacio…¡ella era una maravilla!
-¡Continua! Quiero una danza hermosa y sensual, ¡satisfazme!- le dijo él en un tono interesado y ansioso.
Quería sentir el placer una vez más, mirando a la chica bailando con gracia…
Esas caderas, esas piernas, esos senos, esos labios y esa mirada…¡todo en ella lo excitaba! Se sentía incómodo al pensar en esto, porque era una ladrona ¡y él no podía tener una relación con alguien de su rango! ¿Qué habría pensado su padre si él hubiese descubierto que una bailarina, una ladrona, había creado una tormenta de amor en el corazón de su hijo? Él, Sulfus, el príncipe del corazón de hielo, se derritió ante…¡esa maravillosa creatura!
Sulfus estaba frustrado y lo único que se podía hacer para relajarlo era ver Raf bailar…
Raf dudó un momento antes de empezar, pero luego se movió un pie y comenzó a moverse, tratando con el cuerpo, de realizar movimientos coordinados y armoniosos.
Dio dos y tres pasos hacia la derecha, haciendo un giro lento sobre sí misma y suavemente dejó caer sus brazos, como si fueran alas puras. Ella los levantó y dio dos pasos hacia el príncipe, no se detuvo y con armonía movió sus caderas hacia la izquierda y hacia la derecha lo que atrapó la mirada de Sulfus.
El príncipe se movió en el sofá excitado, al ver el movimiento del vientre…
Estaban tan cerca y las manos del príncipe estaban fogosas de querer tocar esa piel pura, lisa.
Raf, movió tres pasos hacia atrás, girando sobre sí misma y haciendo bailar el velo azul que encantó la atenta mirada del príncipe. Por veces, en la cara de la joven, se mostraba una pequeña sonrisa…quizás más que miedo, a Raf, le gustaba bailar para el príncipe, tal vez por alguna razón oculta, sabiendo que de alguna manera, él, la apreciaba, eso no la hizo sentir finalmente alguien sin sentido.
Sulfus sintió su cuerpo sudoroso, cada vez que los ojos azules de la joven se encontraban con los suyos, examinando el velo sobre su rostro. Sintió su cuerpo tenso y ansioso por algo que él nunca sería capaz de lograr.
La joven se detuvo y estiró el busto, agitando con gracia sus delgados brazos y el velo ¡como si fueran una ola cristalizada! Lentamente, volvió a la primera pose y movió sus manos sobre su pecho, moviéndolas hacia su corazón y se hundió lentamente en el suelo de la sala, de rodillas.
Las manos deslizaran hacia abajo a lo largo del pecho y del seno de la joven y ella volvió a agitar el velo con armonía, y luego, lo envolvió a su alrededor, mientras se levantaba.
Al final de la danza, Raf, terminó alzando sus manos en un gesto de misericordia hacia el cielo, pero su mirada se centró en el príncipe. Una mirada, ya no aterrorizada, pero preocupada por algo que dentro le roía el alma, insaciable y voraz.
El príncipe sintió el mismo, una tormenta de nieve en el interior de ellos se encontraba en pleno desarrollo. ¡Parecía más fuerte y más fuerte!
Ambos nacieron en un mundo lleno de engaños y decepciones, donde la vida podrían haber parecido un hermoso palacio de oro lleno de infinita riqueza, al puesto de descubrir que todo a su alrededor era sólo una ilusión de la gran pecado de la humanidad y que la única ancla de salvación, eran los sentimientos humildes considerados e inútiles, que son un poder inmenso y pueden curar todas las enfermedades del alma…pero ¿cuáles?
El espíritu duro y frío de Sulfus, le había hecho resistir por mucho tiempo a esta ilusión, pero esta chica era la prueba de que no sólo el lujo, la riqueza y el placer desenfrenado eran las únicas cosas para se poder tener una vida perfecta…¡para un alma pura!
Sulfus comprendió de inmediato, a través de los grandes y azules ojos de Raf, todo el dolor que estaba sintiendo en ese momento…
El corazón de Sulfus empezó a latir y su rostro se preocupó. Raf había bajado la cara y los brazos. Respiró profundamente y cayó al suelo de rodillas, llorando.
El príncipe vio la escena, pero permaneció inmóvil, mientras ella seguía llorando.
Ella también había visto lo que había en el alma del príncipe. Estaba atormentado por algo inexplicable como la de ella…pero podía ser curado, mientras ella ya estaba débil, ¡su alma estaba cansada y sufrió por mucho años!
El príncipe la miró, ahora, con una mirada apenada, incluso sus ojos estaban llenos de lágrimas, pero algo dentro de él, lo abstuvo de liberar a su tormento.
Se levantó del sofá de color púrpura y se acercó a la chica en el centro del sol…
No se arrodilló abajo hacia la joven, pero la contempló desde lo alto, mientras ella lloraba, Sulfus movió un brazo hacia ella.
“El joven ladrón estaba llorando en el suelo, después de haber sido encontrado a tocar la comida de la fiesta en honor de los diez años de Sulfus. Él sollozó e incluso había tratado de escapar después de ser descubierto, pero lo habían atrapado.
-¡Tenía hambre!- repetía llorando. Debía de tener más o menos la misma edad que Sulfus.
El joven príncipe estaba presenciando la escena…abrazado a las piernas de Tante, asustado, mientras ella miraba la escena impotente para hacer algo por el pobre niño.
El Sultán lo miró irritado y con dureza y con un gesto seco de su mano, se decidió la condena del pequeño…él continuaba a llorar, mientras una de las sirvientes, su madre, desesperada, trataba de persuadir al Sultán para perdonarlo, diciendo que era sólo un niño.
Sulfus en ese momento, se movió y se alejó de Tante y con un pedazo de pan en sus manos, se dirigió hacia el niño que lloraba.
-Toma- le dijo con sencillez y pureza, que sólo un niño poseía. El otro, miró hacia arriba y el príncipe vio su rostro delgado y maltratado por no descansar y por falta de alimentación.
Iba a tomarlo, enjugándose las lágrimas, mientras todos en silencio miraban la escena. Pero entonces la voz del Sultán retumbó hacia su hijo: -¡No! No le des comida, ¿no entiendes que es un ladrón?, ¡está impregnado con acción maligna! ¡Puedes ensuciar tu alma pura!-“
Sulfus recordaba las últimas palabras, como si estuvieran marcadas para el resto de su vida, ¡en su piel!
Sulfus retiró el brazo y volvió a sentarse de nuevo: -Puedes irte- le dijo.
Raf levantó la vista y se puso de pie rápidamente, secándose las lágrimas. Ella se inclinó por un momento y se fue…¡lo había hecho!
-¡Espera!- ordenó el príncipe.
Raf se dio la vuelta. Tal vez era demasiado pronto para cantar vitória…
-¿Cómo te llamas?- le preguntó con una voz tranquila
-¡Raf!- respondió ella, relajada
-De ahora en adelante serás mi bailarina personal…así que, cuando pedir por tu presencia, deberás correr hacía mí y bailar…¿¡claro!?- se apresuró a concluir el príncipe mientras comía una uva. Esta chica lo perturbaba y lo que le perturbaba, tenía que cesar ¡y la única manera era enfrentar el problema con una cara abierta!




Continúa…
¿Que habéis pensado del capítulo? ¿Y de los personajes introducidos en este capítulo (Saama y el Sultán)? ¿Qué esperan de ellos?
¡El próximo capítulo tendrá escenas más fuertes!

10 comentarios:

  1. Que ganas tengo de leer el siguiente cap esta super interesante :)

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  2. ¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH! I LOVE IT! me encanta en serio!!!

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  3. Tu siempre nos das dosis de buen rollo lo que hace que siempre te echemos de menos:) eres una pieza imprescindible de esto

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  4. te adoro! me he enamorado de esta fic tengo que recomendarla a unas amigas, ¡es genial! este blog siempre tiene de lo mejorcito de internet.
    but echo de menos el comic de "Nightmare" :(

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    Respuestas
    1. Gracias!
      Sobre Pesadilla, no sé cuando lo continuaré, infelizmente pasó lo que me temia cuando lo empezé que es quedar sin inspiración para dibujar las escenas y con la universidad el tiempo no es mucho

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    2. es una pena, me encantaba!

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