miércoles, 29 de enero de 2014

Rosa En El Desierto 01 [FanFic]

Esta historia fue concebida por mí (Eleanor_Devil) y escrita por Engydragon. Originalmente escrito en italiano, yo estoy traduciendo la historia a otros idiomas.
Rosa en el Desierto

Capítulo 1 – El Encuentro
El corazón iba loco, las piernas gritaban de dolor y la respiración le roía el alma…
Gira a la derecha, izquierda, corre rápido, sin molestarse con quien se encontraba en su frente.
El olor del pan llega a su nariz, la cegaba, mientras el estómago gruñía, pero no hay tiempo, nunca hay tiempo para comer.
Corre, corre como una loca…
Lejas, más rápido y más rápido…parece que volaba.
Gira a la derecha, luego a la izquierda. Las calles llenas de gente, gritos, olores, ruidos obstaculizan su corrida…
Todo se ve igual en la corrida infinita; el polvo que se levanta también parece ir en contra de ella. Todo parecía estar a favor de los que la perseguían…
Su pasado, su padre…los guardas reales, eses de quién huía continuamente durante toda su vida para poder vivir en ese reino donde no había hecho otra cosa que trabajar duro y sentir dolor infinito en lo que la vida le había ofrecido…
Miró hacia atrás, y entre las personas que pasaban, vio las espadas desenvainadas que emergían del mar de transeúntes, listas para finalmente tocar la piel de sus manos o de su cuello, ¡para darle el castigo adecuado por cada crimen!
Volvió a mirar adelante, evitando los transeúntes, dejando caer alimentos, puestos de venta…como todos los días…ahora superaba los obstáculos sin problemas, sin tener en cuenta una solución sin violencia, porque no había una, nunca hubo, por lo menos para ella.
Hizo una jarra llena de agua sobre una señora, se volvió a tiempo para pedir disculpas y luego regresó a su corrida. Últimamente era indiferente pedir disculpas o no, era imparable y había ya creado una pequeña concha en su corazón, todos los insultos y reproches no le hacían daño como antes.
Pero la amargura y la tristeza de todo lo que estaba haciendo, estaba consciente de ello…todavía tenía consciencia y eso era una cosa buena.
Pero continuaba a preguntarse por cuánto más tiempo esto tendría que continuar. Robar, escapar, buscar un refugio para pasar la noche y vivir continuamente con el fin de sobrevivir… ¿era esto lo que merecía en su vida?
Ya no sabía lo que era el miedo, ya había pasado por muchas cosas horribles y en los hombros ya tenía mucha experiencia que siempre le hacía sentirse más cansada y probada.
¡Pero no podía parar, no ahora!
Prométeme que vas a lidiar bien con las personas y que podrás conocer el verdadero significado del perdón.
Perdona a tu padre y a cualquier persona que podrá herirte…prométeme que lo harás, sólo así podrás conocer realmente el amor, mi niña…
Raf casi se echa a llorar al recordar la voz de su amada madre. La perdió cuando tenía apenas cuatro años, ¡a partir de ese momento su vida se convirtió en un verdadero infierno!
Las enseñanzas de su madre jamás las había olvidado… ¡nunca haría eso!
Pero ¿¡cómo iba a perdonar lo que su padre le había hecho, lo que su vida le había reservado!?
-¡Ahí estás!-
Él apareció en frente de la trayectoria de la joven, uno de los guardias reales del Sultán, que le cerró el camino.
No pudo evitarlo y pronto se encontró cerrada entre los dos brazos poderosos y fuertes de la guardia.
Pronto llegaron los otros con espadas y sables relucientes bajo el sol.
Raf intentó escapar, retorciéndose en su empuñadura, mientras oía los guardias riendo. Él otro la sostenía con demasiada fuerza, demasiado posesivo.
De hecho, ella siempre había sido la mujer favorita de cada hombre cuando bailaba en ese bar, y donde por un puñado de dinero había sido trocada. ¡Nunca había estado tan decepcionada con su padre!
¡De repente sintió las manos de la guardia tocando sus pechos! ¡No, no lo permitiría!
Raf, con un rápido movimiento, mordió la mano de la guardia tratando de hacerlo el más daño posible, ¡para que ella tuviese tiempo de escapar!
El hombre la soltó y Raf cayó al suelo, pero se levantó rápidamente, huyendo. Los guardias siguieron…
¡Corrió como nunca antes! Ya no era la primera vez que lograban a atraparla pero ella siempre encontraba una manera de escapar.
Lloró…
Lloraba porque tenía la sensación de que esta vez no sería capaz de escapar…
Mamá, tenté ser lo que querías… ¡lo siento! ¡Sólo espero poder verte de nuevo!”
Cayó al suelo agotada.
Había corrido durante tres años en un intento de sobrevivir, y su cuerpo ahora estaba en el extremo de sus fuerzas. ¿Tal vez era el final?
Respiraba con dificultad a través del polvo de la tierra, bajo la mirada de las personas.
Los guardias vinieron y la arrestaron.
No sabía lo que le pasaría, pero al menos esperaba algo que pudiera aplacar el dolor sin fin en todo esto…

Huir, huir…
Huir de la conciencia de haber sido un error desde el momento en que abrió los ojos al mundo.
Intenta tirar todo a la espalda, ¡sin remordimientos y resistir de los que creen que es un monstruo!
Ahora, su piel áspera resiste a todo eso, pero es el interior que se siente débil y frágil. No quiere mostrar su debilidad, por lo que lucha con la esperanza de un día encontrar la paz para seguir adelante.
¿Y tal vez es esto lo que hace una persona fuerte y segura de sí misma? Tal vez lo sea, pero que dará lugar a encerrar cada rayo de felicidad en la oscuridad de su corazón, ¡que ahora se había convertido en piedra!
Es muy peligroso si el que es dueño de este corazón, es poderoso y controla un gran reino…
Durante demasiado tiempo estos pensamientos asombraran el Príncipe Sulfus. Todavía no podía entender por qué, y él no sabía si era una buena cosa.
Una persona con tantos pensamientos no era un hombre decidido y seguro de sí mismo. Un día él sería el Sultán y ¡no podía permitirse el lujo de ser inseguro!
El agua de la bañera lo relajaba y el calor lo acuñaba lejos de sus problemas.
Alguien llamó la puerta de su habitación.
Se dio la vuelta, apoyando los brazos en el borde de la bañera. Bajó la cabeza, mirándolo. Si se trataba de su padre, no iba a soportar otra discusión y no sería responsable por lo que podía hacer.
Decidió hablar con una voz fría: -¡Entrad!-
La puerta se abrió, mientras el príncipe lentamente levantaba la vista para ver la figura oscurecida por la luz que salía de la habitación.
-Soy yo, mi príncipe- contestó una voz dulce y suave. Tante.
Una mujer de mediana edad, alta, con el pelo hermoso y marrón, atado en una larga trenza con la piel oscura y pura. Llevaba una Galabeya, un vestido largo de color rojo, para las mujeres que trabajaban en las tareas del hogar, pero para los sirvientes como ella, utilizaba estas ropas para trabajar en el palacio. Luego un velo en su cabeza, naranja puro…a Sulfus le gustaba especialmente su aroma a especias.
Se hizo más relajado y en su rostro frío, formó una pequeña sonrisa de felicidad: -¡No te he visto durante toda la mañana! Te extrañé, especialmente tus consejos…-
Entró en la sala, con algunas telas de color naranja y rojo con bordados en oro. Cuando entró, mostró una sonrisa amorosa al príncipe, quien la miraba mientras se relajaba en su bañera.
-¿Ha sido una mañana dura, mi príncipe?- le preguntó Tante, mientras en un gran cofre de madera ponía la ropa.
-Como todas las mañanas. Las reuniones con mi padre, durante mucho tiempo, se han convertido en nada más que una discusión, pero hoy ha sido diferente. No encontré a mi padre en el palacio. Por momentos me quedé contento…-sonrió-pero él no me advirtió que se iría, normalmente no quiere que encargue de la administración del palacio, no confía en mí…¡nunca confió!- terminó con una voz enojada.
Tante se detuvo, pero no apartó la mirada de la tela que sostenía en la mano –Sulfus, sabes que conozco a tu padre desde que se convirtió en Sultán…y ambos sabemos qué desgracia ha sucedido…- dijo con un suspiro y se acercó al príncipe: -…pero la manera en la que te considera es incorrecto, lo sé, porque yo no conozco a una persona mejor que tú, Sulfus – se arrodilló cerca de su rostro y lo besó en la frente.
-Me ocupé de ti, desde que naciste, tomando el lugar de tu amorosa madre, que estoy segura, ¡te habría dado mucho más amor!-
Sulfus levantó la cabeza: -¡No, Tante! ¡Me has dado un amor tan grande que nadie podía merecer!-
Alguién llamó a la puerta de nuevo.
Sulfus y Tante volvieron sus miradas hacia la puerta de madera.
-¡Entrad!- dijo Sulfus, mientras Tante volvió a fijar los paños en el cofre, no podía ser vista en este tipo de relaciones maternas con Sulfus, a pesar de que ella había sido su niñera.
-Príncipe Sulfus, tiene que venir a la sala del trono. ¡Es importante!- dijo en una voz firme uno de los guardias reales que apareció en la habitación con la cabeza baja, inclinada.
-¡No quiero saber!- respondió Sulfus con voz solemne, pero el guardia continuó
-¡Príncipe hemos finalmente atrapado el ladrón que, desde hace dos años, robaba comida del mercado de la aldea!-
-¡Mi padre tratará de ella! Ahora, ¡déjame en paz! ¡Vete!- Sulfus dio la espalda a la guardia, que todavía estaba en la habitación. Levantó la mano en señal de que el guardia podía irse, pero él
-El Sultán tuvo que salir del palacio, ahora la administración del palacio es suya…y la vida de este ladrón- concluyó
La vida de este ladrón” por qué le soñaba raro. Suspiró. Nunca había elegido el destino de una persona, nunca se había sentido capaz de hacerlo…
Tante temía. Sabía que ser un ladrón, a menudo no significaba ser una persona tacaña, pero una pobre e indefensa. Ella lo sabía, le había sucedido a ella tener a alguien decidir su destino, debía su vida a la madre del Príncipe Sulfus…ella la había salvado.
-Pronto estaré ahí… ¡ahora vete!- ordenó el príncipe con voz débil y pensativa.
El hombre salió de la habitación, inclinando la cabeza.
Tan pronto como se fue, Sulfus con agilidad salió de la bañera. No tenía vergüenza de ser visto desnudo, Tante, él la consideraba como su madre y ella siempre estaba ahí para él! Ella lo consideraba el hijo que nunca tuviera…por eso no se molestaba en verlo como su madre lo había hecho!
La mujer tomó una toalla blanca y la puso sobre los hombros del príncipe. –Gracias…- responde Sulfus en voz baja, mientras Tante se limitó a responder con una sonrisa.

Raf caminó descalza sobre el suelo de mármol blanco del castillo. Estaba todo muy limpio y brillante, no podía creer que esto era el cielo!
No podía imaginar toda esta riqueza. Se preguntó si el Sultán había visto cómo era la vida fuera de estas paredes reales suntuosas.
En el exterior, donde existía la verdadera realidad. Donde las personas sufrían, al lugar de vivir en el engaño de las riquezas.
Levantó la mirada hacia el cielo, en la entrada, y un brillo deslumbrante, le mostró algunas decoraciones de oro en el arco de la grande puerta.
Empezaron a bajar las escaleras también estas hechas de mármol. Frío.
Bajó la mirada de nuevo y vio a un chico, vestido con una chaqueta de color negro con detalles de oro en los bordes y un pantalón negro con bordados de oro y rojo que hacía que pareciesen llamas. Tenía el pelo largo y de color negro azulado. Esos mismos enmarcaban su rostro, como una pintura hermosa, y de su piel blanca y delicada, surgieron dos ojos de color ámbar que escrutaban el alma de la chica…
Tan pronto como él le devolvió la mirada, sintió su corazón arder. Se acercaron más y más al joven, hasta que hicieron la joven arrodillarse a los pies de ese dios…debería ser el príncipe.
Él la miró desde lo alto sin siquiera bajarse a su nivel.
Raf estaba a sus pies, estaba descalzo. Ella levantó la mirada lentamente, no se sentía digna de mirarlo.
Vio su rostro. Hermoso y claro como el cielo, pero había algo que le hacía frío como el mármol en la que estaba acostada en ese momento.
Los ojos azules de Raf, se fundieron en frente de él. Nunca había probado esto con otros hombres y esto la aterrorizaba.
El joven suspiró.
Cómo podía esta chica ser un ladrón.
Cubierta por una larga capa, y arrodillándose delante de él, parecía pedir misericordia. Se dio cuenta de su cabello. Pelo rubio como el oro y ojos grandes como el océano, destrozando los pensamientos del príncipe.
Sulfus abanó la cabeza –¡Mira abajo!- le ordenó con enojo en su voz
Raf así lo hizo.
Este príncipe podría parecer como un dios por tanta belleza…pero tanta belleza, podría ser un engaño mortal para el alma.
-¡Este es el ladrón! ¡Finalmente hemos conseguido capturarla!- sonrió uno de los guardias reales. Pero el príncipe le fulminó diciendo:
-¡No estés tan contento! Tomaran tanto tiempo para capturarla, ¡y es sólo una niña estúpida!-
Esas palabras hicieron eco en el alma de Raf. “Niña estúpida”
-¡Levántate!- ordenó de nuevo, pero ella no se movió. Tal vez por miedo, o indignación por la ofensa recibida.
-¡El príncipe ordenó que te levantases!- gritó uno de los guardias que estaban al lado de Sulfus. Pero Raf todavía no se levantó.
Uno de los guardias, sacó su espada: -¡Levántate!- pero Tante que estaba allí para ser testigo de la escena con otros sirvientes, intervino. Con calma tomó el brazo derecho de la joven, elevándola en presencia del príncipe Sulfus…entonces ella lo miró…”ten piedad de ella”
Tante luego se movió, movida por uno de los guardias en el lado del príncipe.
Sulfus sintió una punzada en su corazón, al ver la mirada desgarradora de la joven…su rostro parecía apagado.
¿Por qué?
-Voy a tener que decidir tu vida…- empezó a decir, mientras con su mano derecha tocó la suave piel de la cara de Raf.
Fuego caliente era el contacto de la piel del príncipe con la de la joven. Ambos se percibieran.
Ella no dijo nada y no levantó su vista.
-Es una pena…- continuó el príncipe -…perder una rosa de rara belleza…- le apartó un mechón el pelo de la cara, mientras que éste se puso caliente con el contacto de la piel del príncipe.
Ella levantó la vista y él sonrió…no era una sonrisa dulce, pero Raf sabía que era diferente de todas las sonrisas maliciosas de los hombres que había visto en su vida.
Tenía miedo. Quizás terminaría muerta, pero algo dentro de su corazón le hizo creer lo contrario…




8 comentarios:

  1. Esta genial:) y que se pubique aqui es una buena oportunidad para dar a conocer otras historias y cada vez seamos mas

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    1. Sonia cuando vas a subir el cap de dda k toca hoy ??

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  2. me encanto la historia :)

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  3. ambas os agradecemos =)

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  4. cuando va a salir la segunda parte para leerla

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    1. pronto salirá pero el tercero y los demás tomaran más tiempo

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  5. que linda les ha quedado la historia!! amiga es asombrosa

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    1. es todo gracias a Engydragon :) su modo de escribir es genial!

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